sábado, 19 de mayo de 2012

Crisis de Representación


La política cada vez se aleja mas del ciudadano común, situándose paulatinamente en un sitial reservado sólo a ciertos estratos. Esta distancia ha llevado a que se establezca una creciente sensación de falta de representatividad en el sector político de nuestro país.


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Chile es un país por esencia tradicionalista, por ende es comprensible que no se sienta identificado con un representante de Estado como Sebastián Piñera. Al menos eso es lo que proponen los sociólogos hoy, los chilenos prefieren un mandatario chapado a la antigua: serio, formal, quizás en exceso protocolar y que por sobre todo inspire respeto. Es por eso que no aprueban los chistes o comentarios personales y graciosos en mitad de los discursos de una cumbre, o las reiteradas apariciones en los medio de comunicación por temas que no tienen nada que ver con la gestión del Gobierno.

Que se ridiculice a un político al extremo de crear una terminología para cada uno de sus comentarios –léase piñericosas-, es tanto responsabilidad del emisor de dichas opiniones como de los creativos que hacen tratamiento cómico de las declaraciones. Aún así no se trata de un tema de forma si no más bien un problema de fondo, la Crisis de Representación que sufre nuestra sociedad es una crisis social y sicológica que no alude a otra cosa que a la pérdida de confianza en los líderes que –lamentablemente- nosotros mismos hemos elegido.

No es posible esperar que la gente confíe o deposite sus esperanzas en políticos que no pueden estar más lejos de la realidad general de los chilenos, porque su estrato socioeconómico los sitúa en un nivel que en términos monetarios los aleja por varios ceros del promedio de ingresos del país.

¿Cómo es posible que una persona, con 4° medio rendido que percibe una remuneración cercana a los 30 millones de pesos, sea el representante político de una población que con suerte accede al sueldo mínimo? No es de extrañar entonces que la aprobación del Gobierno sea la que es, sencillamente porque la gente no se identifica con los líderes que ostentan cargos políticos hoy, porque las Reformas que se espera revolucionen el país no están orientadas precisamente a eso –a reformar- sino que mas bien pretenden maquillar con parafernalia mediática decisiones que a la larga no modifican nada, ya que por ejemplo, los empresarios que opten por subir a Primera Categoría tributaria con el beneficio de estar exentos del pago del impuesto respectivo, no podrán luego hacer uso del crédito que esto significa para el pago de sus impuestos personales, entonces ¿cuál es el beneficio? ¿donde está la Reforma?. Simplemente se maquilla le realidad a través de anuncios que la mayor parte del público no alcanza a entender a cabalidad, porque no se entregan total y completamente claros y transparentes para así dejarlos a todos contentos. Es claro que el orden de los factores no altera el producto y a final de cuentas seguimos igual.

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Recuperar la aprobación y la confianza sólo será posible a través de la reducción de la brecha que existe entre líderes políticos y ciudadanía, con parlamentarios que se muestren realmente cercanos y concientes con la situación social y económica de las personas, de todas las personas, no solamente las más vulnerables o las más beneficiadas. Transformar la visión de la gente hacia la política requiere de decisiones y planes de acción y reforma social y económica que realmente afecten a la mayor parte de los chilenos, y no sólo al reducido grupo que ostenta poder y bienestar. A estas alturas sería conveniente recordar que la confianza no es algo gratuito –y menos la de todo un país-, como bien se dice la confianza hay que ganársela.

viernes, 17 de febrero de 2012

“Solo nos queda la música…”


El día comienza y poco podemos hacer, la luz blanca y fría de la mañana comienza a cubrir la gris ciudad y el ruido de los motores iracundos de las micros comienzan paulatinamente a destapar la desgraciada realidad de nuestra cotidianeidad, poco podemos hacer para luchar con este monstruo de la rutina bajo contrato y como oveja del gran rebaño aceptamos la realidad, repitiendo el molde facilista y preconcebido que nos tiene la sociedad, poco amparo tenemos frente a la lógica capitalista que fluye por las alcantarillas y solo podemos apelar a la música para mitigar la triste realidad.

Según lo demarque nuestra mala suerte es el número de medios de locomoción que debemos utilizar en nuestra jornada diaria, por mi parte son tres comenzando este cóctel infernal con un esquivo colectivo, pasando por el saturado y asfixiante metro y culminando con la denostada y deteriorada micro de acercamiento, el hermano pobre de los colosos troncales del Transantiago, el que a su vez flota como una excreción en el río de la humillante realidad de nuestra región, sin tener ningún mérito real para su subsistencia, pero tampoco contando con un rechazo masivo y activo de sus usuarios obligatorios, pues nuestra realidad nos ha enseñado a ser sumisos y a determinar que la imagen de boludos civilizados es mejor que la de combatientes empoderados.

Será por la hora y fracción de viaje que tengo cada día en las mañanas y su símil temporal en la tarde, es que la observación se me torna aguda y ejercicio constante con afanes de destruir la percepción del tiempo real, es así como me llama la atención el vendaval de audífonos que se ven por todos lados y el chicharreo incesante de microparlantes que bajo la dictadura del volumen máximo tienden a quejarse sistemáticamente bajo la desatención de sus oyentes que buscan una sola cosa, “olvidar”.

De esta forma es como entendí que la música se ha transformado en una forma de destierro temporal de la desconformidad que nos envuelve, trasladándonos entre sus notas y compases al olvido momentáneo del esquizofrénico y frenético viaje en la lata de sardinas que emula el metro subterráneo cada día, esquivando las estaciones entre las más diversas melodías, entre los sicóticos “reggaetones” que mientras más dicen comunican menos y son solo como el sexo casual, una carcaza sin contenido estimulante para pasar el rato, o por otra parte las cumbias con aires de “sound argentinizado” que se transforman en la continuidad del ambiente hogareño para los pasajeros que mantienen el “cumbianchon” de sus monumentales parlantes comunales alojados en casa, pero esta vez sorteando las innumerables estaciones que lo alejan del destino final de su viaje.

Así también bajo la estricta maquinación de sus reproductores de MP3 y iPod, aparecen también los Smart phones, los cuales en base a la cultura social deteriorada de sus usuarios y con una evidente enajenación frente al respeto de sus pares, retumban los sones centroamericanos a volumen limpio, olvidando a los audífonos en el envoltorio y dejando en claro que la música aquella es su carta de presentación, una forma de portar un cartel constante que pone las cartas sobre la mesa y delimita el control del espacio y su ambientación a la de los gustos del “más choro” que habita el lugar, casi transformando a la música en un arma social o por lo bajo en una perturbación momentánea de aquella normalidad que propone la sociedad en aquel lugar.

No importa si es rock, metal, pop o lo que sea, la música se ha transformado en un bálsamo que intenta suavizar la monotonía y la estructura desagradable de nuestras vidas, o por lo menos de aquellos momentos para el olvido, a veces nos conforma solo transportar la banda sonora de nuestras vidas con el sentido de aminorar lo antes comentado, solo buscar un oasis temporal en nuestra inconciencia al cual acudir cuando nos sobrepasa la realidad del taco callejero y la micro picadora, en oportunidades el sonido puede llegar a cumplir la función de bloquear el ruido exterior y proporcionar un “mute” momentáneo que ampara los últimos minutos de retorno a los brazos de morfeo sin importar que sea un transporte público quien las oficia de cuchitril para dormir, de todas formas nos volvemos dependientes del dopaje que nos brindan los acordes directos y constantes a nuestra conciencia.

La música no tiene barreras, tendrá nichos claro está, pero por sobre todo la música es universal y su función también lo es, quizás si nos quitaran a todos nuestros reproductores portátiles de música los desquiciados amenazando la ciudad se multiplicarían exponencialmente, muy probablemente así sería, le debemos mucho a la música y tiene mucha más importancia como contenedor social de lo que pensamos, y es más, seamos sinceros… que bien nos hace escuchar nuestra canción favorita para comenzar el día o no?.

martes, 14 de febrero de 2012

Justo y Necesario

Porque sí...
Porque subió el pasaje del transantiago y el metro.
Porque ya se viene marzo.
Porque la cultura es cara, aunque quieran hacerte creer lo contrario.
Porque MTV y Rock & Pop ahora son una mierda.
Porque Chile es un país arribista.
Porque el gobierno subestima a los estudiantes y ofrece soluciones parche. Porque la gente en la calle no sonríe.
Porque te hacían tomar Ritalin cuando chico, en vez de ayudarte a encauzar tu energía.
Porque el sueldo mínimo es un chiste de mal gusto.
Porque muchos pasan frío y hambre.
Porque el tabaquismo te está matando, pero no puedes dejar de fumar. Porque tus viejos no te entienden.
Porque un personaje tan insulso como Nicolás Copano es considerado un “irreverente ícono juvenil”.
Porque te diste cuenta de que el dinero mueve todo.
Por que cago Megaupload.
Porque tus jefes te explotan.
Porque te falta tiempo para ver a tu pareja todo lo que te gustaría.
Porque no te alcanza la plata para el arriendo, dividendo y las cuentas. Porque hay gente que conversa en los cines y en los conciertos.
Porque Piñera chiste al igual que su gobierno y detrás suyo hay monstruos peores.
Porque la publicidad quiere meterte el dedo en la boca y después la mano entera.
Porque en la calle pasan cosas de las que nadie habla.
Porque la desigualdad social es más violenta que cualquier protesta.
Porque todavía Chile no se sobrepone de la dictadura.
Porque te sientes culpable.
Porque los carabineros abusan de la fuerza bruta.
Porque ahora se dice “WTF” más que “conchetumare, ¿qué hueá?”.
Porque la farándula es un negocio que mueve millones de pesos.
Porque vas a tener un hijo sin haberlo planeado.
Porque tu mascota se murió.
Porque las noticias de las nueve están llenas de mentiras.
Porque das jugo en mala cuando te emborrachas.
Porque la clase política es una vergüenza.
Porque no alcanzaste a llegar.
Porque hay gente que sólo se acerca a ti por interés.
Porque hay más fachos encubiertos de lo que te imaginabas.
Porque tus amigos se van de Chile.
Porque no puedes olvidar a tu ex.
Porque sigues viviendo con tus viejos.
Porque te echaste un ramo.
Porque Bielsa se fue de la seleccion.
Porque te quedaste dormido, pero despertaste cansado igual.
Porque tu mejor amigo se puso macabeo.
Porque bailas mal.
Porque los pitos de luca están cada vez más chicos.
Porque no pudiste cumplir tu promesa.
Porque hablaste más de la cuenta.
Porque te quedaste callado.
Porque los apitutados son una plaga que debería ser exterminada.
Porque tus vecinos reclaman si subes el volumen.
Porque los discos, en todos los formatos, deberían ser más baratos.
Porque no tiene sentido que haya tanta gente sola en este mundo tan grande. Porque está lleno de hijitos de papá y de mamá.
Porque todavía importan los apellidos.
Porque alguien en quien confiaste reveló uno de tus secretos.
Porque se rayó tu CD favorito.
Porque tu trabajo no te gusta.
Porque te tropezaste al frente de todo el mundo.
Porque pisaste caca en la calle.
Porque la micro no pasa nunca.
Porque te resfriaste.
Porque hay demasiadas tocatas que empiezan tarde, suenan mal, duran poco y al final son el pretexto para alguna fiesta de pacotilla.
Porque a veces te hace falta un abrazo.
Porque quieres llorar, pero no puedes.
Porque no todos los pesos pesados de Rock In Río bajarán a Chile.
Porque Angie Alvarado, kenita y Adriana Barrientos estan en la tele.
Porque varios de los países que dicen ser desarrollados aún tienen reyes y reinas.
Porque justo se acabó el gas.
Porque tienes problemas alimenticios.
Porque es imperioso que la educación sea gratuita y nadie debería tener cara para argumentar lo contrario.
Porque esa persona que tanto te gustaba, ahora te provoca vergüenza ajena. Porque las religiones son absurdas.
Porque antes te emocionabas más.
Porque manchaste la alfombra.
Porque cada vez menos gente lee libros.
Porque “comunista”, “peruano” y “gay” se usan como insultos.
Porque tomaste una pésima decisión.
Porque te aburres.
Porque hay gente que consigue trabajo sólo por tener buen aspecto.
Porque se te acabó la batería del celular.
Porque casi todos los rostros de la televisión son unos idiotas.
Porque falta información sobre música chilena en internet.
Porque te prestaron algo y lo echaste a perder.
Porque te equivocaste en el peor momento.
Porque hay demasiadas cosas que te frustran y te deprimen.
Porque nada tiene sentido.
Porque a veces sientes y piensas que todo está mal.

Por eso, Amigas y Amigos, canciones llenas de guitarras, rock & roll, y contenido... hecho para exorcizar los demonios, es justo y necesario.

justo y Necesario by ricardo miranda on Grooveshark

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